sábado, 2 de abril de 2011

El Descendimiento de la Cruz de R. Van der Weyden


Van der Weyden centra la composición en la Compassio Mariae, la pasión que experimenta la Virgen ante el sufrimiento y la muerte de su Hijo.  El pintor escoge el momento en que José de Arimatea, Nicodemo y un ayudante sostienen en el aire el cuerpo de Jesús y María cae desmayada en el suelo sostenida por San Juan y una de las santas mujeres. 

La riqueza de sus materiales -el azul del manto de María es uno de los lapislázulis más puros empleados en la pintura flamenca de la época- y sus grandes dimensiones, con las figuras casi a escala natural, evidencian ya lo excepcional de la obra.  


Es encargada por la Cofradía de los Ballesteros de Lovaina hoy en Bélgica para su capilla en la Iglesia de Nuestra Señora de Extramuros. En las esquinas inferiores están representadas pequeñas ballestas. Adquirida por María de Hungría en el siglo XVI, pasa después a manos de su sobrino Felipe II. Éste la coloca en la capilla del Palacio de El Pardo hasta su entrega a El Escorial en 1574. Desde ese año estuvo allí hasta 1939 en que se trae al Museo Nacional del Prado
El descendimiento de la cruz   es considerada la obra maestra del pintor flamenco Roger van der Weyden. Es un óleo sobre tabla, pintado con anterioridad al año 1443, probablemente hacia 1436. Mide 220 cm de alto y 262 cm de ancho    


Roger van der Weyden encaja a las figuras en un espacio apaisado, en forma de urna. El fondo es liso, de oro, elemento típicamente gótico; de este modo, las figuras parecen esculturas policromadas.   El fondo de oro tiene además un sentido simbólico, como ya se le daba en Egipto: simboliza la eternidad y es propio de lo divino.
En el primer término, abajo, hay un pequeño fragmento de paisaje, con pequeñas plantas, un hueso alargado y una calavera junto a la mano de María desmayada. Presentar un pequeño matorral vivo junto a la calavera podría aludir a la vida después de la muerte, tal como sostienen las creencias cristianas.   José de Arimatea envuelve el cuerpo de Cristo en un paño blanco del lino, impregnado de sustancias aromáticas. Aparece un anciano de barba blanca identificado como Nicodemo. José de Arimatea y Nicodemo sostienen el cuerpo exánime de Cristo con la expresión de consternación a que obliga el fenómeno de la muerte.


Detalle de las lágrimas de la figura de la izquierda del cuadro, que destaca por la expresión del dolor.
  Jesucristo aparece en la misma posición que su madre, lo que significa que los dos sufren el mismo dolor, ilustrando así en la Compassio Mariae, esto es, en el paralelismo entre las vidas de Cristo y la Virgen.

 Van der Weyden ha representado a María Magdalena con un cinturón que simboliza la virginidad y la pureza. Este cinturón se encuentra alineado con los pies de Cristo y la cabeza de la Virgen, y en él aparece una inscripción que hace referencia a ambos: IHESVS MARIA. La vestimenta de los personajes sirve como símbolo de su clase social. Ninguna de ellas permitía representar las calidades de los objetos y de las telas como la pintura al óleo. De esa manera, Van der Weyden en esta pintura se explaya, en la concreción de las calidades y dependiendo de la clase social del personaje selecciona visón, seda, brocados, raso de azul, lapislázuli para la Virgen... En esa época el lapislázuli, piedra semipreciosa que se importaba desde Afganistán, era más cara que el oro.
 Este cuadro, gracias a un acuerdo entre la pinacoteca madrileña y el buscador Google, que aplica a los lienzos las técnicas de su herramienta Google Earth (http://earth.google.es), se puede ver en alta resolución.   El resultado es asombroso; su nitidez es 1.400 veces mayor de la que se conseguiría con una cámara digital de 10 megapíxeles.
De alguna manera es como si una lupa gigante mirara desde el ordenador a todo detalle  esta obra de las 14, que se pueden ver mediante este programa.   Pequeños universos se despliegan así inusitados ante la mirada de investigadores, estudiantes o simples aficionados.  


El proyecto convierte al Prado en el primer gran museo internacional que facilita el acceso a sus tesoros en megaaltarresolución a través de Internet.  El Prado entra así de lleno en el siglo XXI al enriquecerse con el aporte de las nuevas tecnologías. "Con un realismo prodigioso, se universaliza el conocimiento de las obras. Disponemos ahora de una herramienta deslumbrante para investigadores, docentes y amantes del arte".
En los trabajos se ha empleado medio año. Para dibujar esos minuciosos mapas se realizaron más de 8.200 fotografías que después se han montado como un puzle. La tecnología de Google Earth, mezcla de microscopio y atlas que todo lo ve, hizo el resto.


Un hecho asombroso para los historiadores de la Ciencia y tecnología, es que en la calavera de Adán presenta, gracias a esta gran resolución, lo que parece un aparato de ortodoncia. Quizás tengamos que revisar nuestros prejuicios sobre el conocimiento técnico de nuestros antepasados…. 




Este artefacto está calificado por los expertos como un OOPART, acrónimo anglosajón que significa "Objeto fuera de su tiempo". De este modo se denominan aquellos vestigios de la antigüedad que, por la tecnología empleada en confeccionarlos o por los conocimientos que de ellos se derivan, no encajan con la fecha en la que han sido datados.

(Para el que lea la letra pequeña, advierto que como esta última anotación es sin lugar a dudas una broma del editor). 

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