viernes, 1 de junio de 2012

El Palacio de la boca


 He realizado unos dibujos del “Palacio de la boca” es decir del paladar. El paladar se divide exteriormente en  paladar anterior o duro (bóveda del paladar) y el  posterior o blando (velo del paladar).
En sentido anteroposterior y en la parte media, la mucosa palatina presenta un relieve en forma de creta que luego se transforma  en surco, es el rafe palatino, que discurre recubriendo la sutura de los huesos  palatinos.


     De la parte anterior a este rafe, en la porción más próxima a la papila y por  detrás de los incisivos centrales, parten hacia cada lado de 3 a 7 pliegues mucosos, más duros y divergentes hacia fuera con muy diversas formas, que han sido denominadas: Rugas palatinas, rugosidades palatinas, en fín “rugae transversae” o “rugae palatinae”. Suelen presentar la forma de un árbol o si son más simples la forma de una flor de lis.
Estas rugas palatinas aparecen hacia el tercer mes de vida intrauterina y en el recién nacido se encuentran fuertemente marcadas.


   Como hemos dicho, las rugas palatinas adoptan diversas configuranciones. Su dibujo y estructura no cambian, ni son alterados por sustancias químicas, enfermedades  o traumatismos; en caso de destruirse las rugas, se reproducen exactamente en el mismo emplazamiento que tenían.   
 De tal forma forma que su disposición permanece y no se altera su morfología. Se puede decir que son permanentes o perennes, aparecen en el tercer mes de embarazo y duran toda la vida. Una característica es que son diferentes de unos individuos a otros, incluidos los gemelos univitelinos. No existen dos individuos con la misma disposición de rugosidades en el paladar. Sobre la base de este árbol, dos agujeros hacen brotar la saliva o  como la llaman los chinos más poéticamente “licor de jade”.

Los chinos sistematizan la respiración en dos fases, la inspiración -que llega por debajo del diafragma- es yin y la espiración yang, lo que permite, al retener firmemente el aliento entre una y otra, cerrar el círculo energético del Qi y hacer pasar esa energía de los órganos abdominales (hígado, bazo y riñones) a los torácicos (corazón y pulmones) con el consiguiente refuerzo de todos ellos. El círculo energético autorregulador de la respiración abdominal es lo que el taoísmo llama "respiración embrionaria" como comparación con lo que sucede en el embrión por medio de la oxigenación conducida por la sangre de la madre a través del cordón umbilical. Como dice un antiguo texto, "volviendo a la base, volviendo al origen, se rompe con la vejez y se llega al estado de feto".




En el libro Qigong taoísta del templo Yuquan Yuan se explica la técnica respiratoria: "Los ejercicios han de realizarse cuando es de noche y no se oye ningún ruido. Puede uno tumbarse sobre la cama si esta tiene colchón duro y, si no, en el suelo.
Primera fase: -Siéntese en el suelo o sobre la cama, la espalda recta contra la pared. Desabróchese el cinturón y todo lo que pueda impedir la circulación del Qi. -Haga rechinar los dientes 36 veces y ponga su mente en blanco. -Cuando haya encontrado la calma, túmbese de lado y cierre los ojos y la boca. Ponga la lengua contra el paladar. La cabeza ha de reposar sobre una almohada u otra cosa que permita mantenerla un poco alta. Deje las manos sobre el vientre, con los dedos entrelazados. -A continuación ponga una mano sobre la puerta de la vida (ombligo) y otra debajo de la almohada. Abra la puerta del cielo (baihui) y cierre la puerta de la tierra (huiyin). Respire por la nariz pero sin prestar atención a la respiración. Entonces el Kan y el Li se unirán produciéndose el intercambio del Yin y del Yang, momento óptimo para acoplarse... ...




El Qi pasa por los meridianos fortaleciendo los huesos y dando brillo al rostro. Segunda fase: -Dirija mentalmente el Qi por los meridianos. Aunque haya sudado, no se lave ni se peine. -Ahora mismo, el Qi, su energía, está en el punto Dantian. Hágalo subir hasta el punto de encuentro de la lengua y el paladar. -Páselo luego al punto Renzhong (centro del hombre), localizado entre el labio superior y la nariz, -Luego llegará al punto Baihui (100 reuniones) donde se cruzan todos los meridianos Yang que controlan la vida nerviosa. -El punto Baihui se encuentra en medio del cráneo donde se cruzan la línea imaginaria que va de la nariz a la nuca con otra línea que une las orejas . -Por último, baje hasta Huiyin (el perineo) -Acabe con el Qi concentrado en Dantian. -Haga rechinar los dientes 36 veces y trague la saliva. Mantenga los ojos cerrados y respire tres veces por la nariz. -A continuación abra los ojos, levántese, deje caer los brazos a lo largo del cuerpo, de 7 pasos hacia adelante, de media vuelta y avance otros 7 pasos. Repita 7 veces. El ejercicio debe realizarse de forma que dure unos 10 minutos".  


Bien, en estos ejercicios llama la atención occidental el primer paso de rechinar los dientes pero no es más que una forma de conseguir una relajación ligera. En la segunda fase, al apretar la lengua contra el paladar y forzar la producción de saliva lo que se está es facilitando una limpieza y desobstrucción de las vías altas respiratorias de manera muy similar a la que se practica en los puertos de montaña o al aterrizar de un avión. Y es que al tragar por tiempos la saliva (que los chinos llaman "licor de jade"), se facilita esa función de limpieza. Como explica el Qigong taoísta, muchas veces este simple ejercicio provoca una buena sudación.



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