jueves, 21 de junio de 2012

El Pantócrator


          El Todopoderoso es uno de los "Nombres divinos" del Antiguo o del Nuevo Testamento, implicando así la idea de medida cósmica, y designando, por ello, al Ordenador del Universo, el "Gran Arquitecto Divino".  


         En la masonería, este Nombre divino es, si no el más elevado y el más empleado, al menos uno de los más misteriosos que conoce la Masonería de Salomón y Zorobabel. Bajo la forma simplificada del "Potente", el Nombre es sugerido por las tres rosetas y las catorce bellotas del mandil de Maestro en el Rito inglés, y por la divisa -"curiosamente" extraída del Salmo 115- de tres palabras y catorce letras de los Rituales Templarios.  Se observará que, en el Judaísmo, el "Dios Omnipotente" es principalmente y sobre todo una teofanía patriarcal.


       Con el nombre de “Shaday” se lo encuentra aún en el centro del Magen David, o Sello de Salomón, e impuesto como una marca sobre la frente y las manos de los judíos piadosos y sobre los dinteles de las puertas de sus casas. En fin, si bien es velado por los tres nombres del "Schéma" (Adonaï, Elohenou Adonaï) referidos a las tres ramas del Schin y compuestos por catorce letras hebraicas, se descubre en el valor de las letras iniciales de esa oración central del Judaísmo que es el Schema Israël, "Adonaï Alohenou, Adonaï Echad", y que Cristo retoma en la definición del primero de los Mandamientos.


              Hay, entre todos estos Nombres divinos, "relaciones" que traducen las equivalencias numéricas o las analogías numéricas de las letras. En el nombre Shaday, conformado por las letras Schin, Iod y Daleth (300 + 10 + 4 = 314) pueden también designar en hebreo el símbolo de las "Tres manos" unidas, lo que hace pensar en un "secreto" relativo a la técnica de la invocación de los Nombres, secreto comunicado y empleado en la "Santa y Real Arca de Jerusalén", así como en ciertas representaciones medievales de la "Santa Trinidad en un solo Dios". Las mismas letras, por otra parte, son dibujadas por la posición de los dedos en el gesto de bendición de la Iglesia de Oriente.


               Ahora bien, ¿no debería encontrarse como una alusión al "Omnipotente" en esas "tres veces catorce generaciones" que separan la genealogía de Jesús en san Mateo y que forman puntos de unión alrededor de los Templos de Salomón y Zorobabel, y aquel que no está construido por manos humanas y que será reedificado en tres días? Estas tres veces catorce generaciones quieren "decir algo", y unen los dos Testamentos y los Templos para desembocar en la Clave de Bóveda.  ¿No es también una alusión al Omnipotente la que se encuentra en la curiosa disposición de los prósforos sobre la patena en la misa bizantina? Ciertamente, esta "búsqueda" simbólica, basada en los números, si bien es admitida por las tradiciones orientales, ciertamente podrá sorprender a algunos desde el instante en que se aplica al Cristianismo.

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