viernes, 1 de marzo de 2013

El Cuervo Blanco



El hombre feliz es más raro que un cuervo blanco.
(Juvenal Decimus Iunius)

   Un cuento vasco de procedencia bíblica narra cómo Dios hizo negro al cuervo, quitándole su blancura, por no haber regresado al arca de Noé. Ahora bien, algunas veces, de nuevo, lo vemos conferir su color de origen al pajarraco.


   El cuervo blanco, representa un caso de  leucismo,  indicado frecuentemente por error como "albinismo", que suelen darse en la naturaleza, poco frecuentes, pero tan interesantes por lo que conllevan de leyenda, misticismo y poderes mágicos que se les ha venido atribuyendo desde las culturas más primigenias, así como, por su gran importancia e influencia en el mundo religioso y tradicional de tantos pueblos primitivos y actuales.

                                      Un cuervo Blanco posado en un Gyngko Biloba

     Esto me recuerda la aparición de un cuervo de color blanco en el término municipal de Puertomingalvo (Teruel).  Esta “rara avis” fue vista en las cercanias del río Linares,  durante unas ceremonias tradicionales de la “Native American Church”. La relación de España con esta tradición se comprometió en  México, durante los intercambios culturales que se desarrollaron en la celebración del quinto centenario del descubrimiento de América. En uno de estos symposium fueron invitado a celebrar ceremonias tradicionales en España para restablecer las buenas relaciones.


Tekpankalli un "chamán" nativoamericano proveniente de la tradición Lakota pero de origen Purepecha, aceptó la invitación y acudió a la cita.
La primera ceremonia de la Pipa, el Inipi, Medicina y la Búsqueda de Visión que se realizaron en España, fue en Moratalla, Murcia, en el año noventa y tres, al siguiente año se realizó en Navarrés, Valencia, en los años sucesivos, se fueron realizando en el Maestrazgo de Teruel. Este lugar se estableció como preferente debido a que en la primera ceremonia realizada en el "Molino Viejo" a orillas del rio Linares, cerca de Puertomingalvo, apareció ese cuervo blanco del que hemos escrito. Los animales blancos son considerados sagrados por la tradición de los indios esteparios, por lo que fue considerado un buen augurio, de tal forma que en lo sucesivo, allí se repitieron los encuentros.


Los oglalas remontan el origen de sus rituales mayores a la  Doncella Bisonte Blanca. Ella trajo la pipa sagrada a la tribu. Como tal, era representante de la «gente bisonte». En verdad, sólo de uno de los siete ritos centrales de los oglalas, además de los ritos de la pipa, se decía que fueron revelados directamente por esa Heroína Cultural. No obstante, ella predijo y confirmó la aparición sucesiva del resto de los ritos que se recibirían a través de la experiencia individual de la visión.  


«La ceremonia de Custodia del Espíritu», el primero de los siete ritos oglalas, se inspiró en el advenimiento de la Doncella Búfala Blanca. Todo se hizo conforme a sus instrucciones. En este rito, era de la mayor impor­tancia la presencia de un manto de bisonte blanco. «Este manto significa­ba que el espíritu que se custodiaba era puro, y que todos los artículos relacionados con él habían sido purificados».


La asociación de estas raras pieles blancas con la Mujer Búfala Blanca es evidente. Como hemos dicho el color blanco tiene generalmente la connotación de consagración. En apoyo de estas asocia­ciones vinculantes está el hecho de que «el bisonte blanco es raro y suele permanecer en el centro de la manada». Ello hace difícil aproximársele, y por lo tanto se le considera el jefe o el animal sagrado de la manada.


 Hace unos años, en un periódico, apareció la noticia de que el cuervo blanco fue encontrado muerto.  Este fue posteriormente disecado y guardado en el ayuntamiento de  Puertomingalvo.


 Este color blanco puro e higiénico todo color se refleja y de alguna manera nebulosa y sutil, como una segunda piel, nos cubre, extendiendo una acción domi­nante de luz sobre las áreas de sombra.   Me recuerda la blanca certeza que descubría Melville persiguien­do al monstruo blanco Moby Dick: «Sucede que en su esencia la blancura no es tanto un color como la ausencia visible del color y, al mismo tiempo, la fusión de todos los colores: se produce esto, que es una vacuidad muda tal y tan llena de significado en un vasto paisaje de nieves, un ateísmo incoloro de todos los colores que nos hace estremecer. Y cuando consideramos esa otra teoría de los fi­lósofos naturales, que todas las otras tintas terrenas... serían sola­mente astutos engaños no connaturalizados con la verdad de las sustancias sino sólo superpuestos desde el exterior, de modo que la divina Naturaleza se pintaría sólo como la prostituta cuyos encantos no recubren sino un íntimo sepulcro (...) y pensamos que el místico cosmético, el gran principio de la luz, que produce cada uno de sus colores, permanece en sí mismo siempre blanco e incoloro.»

De la misma manera, también Rabelais en Gargantúa, comentaba la hipnoti­cidad del blanco: el león que con su rugido espanta a todos los animales de la tierra, teme y muestra respeto sólo por el gallo blanco.


 El color blanco de la vestidura del Papa nos recuerda la primacía de este color sobre el color  del destino clerical o guerrero del negro y del rojo, marcado por la novela de Stendhal.

1 comentario:

  1. comienzas el artículo con el pájaro blanco y lo terminas con otro "pájaro" vestido también del mismo color, aunque este me da más mal agüero que mis admirados córvidos.

    Salú.

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