viernes, 3 de diciembre de 2010

El Testamento Político del Zar Nicolas II




 Esta nota versa sobre parte el libro OPERATION ALISS, escrito por un conocido y paciente mío recientemente fallecido. Cuando me contó su  versión de los hechos, me pareció que procedía de lo que se llama en psiquiatría pseudología fantástica del mitómano, pero sus detalles, su conocimiento de las lenguas árabe, alemán, ruso, vascuence, etc. no permitían desprestigiarlo fácilmente. Sea cierto o no, el contenido por su análisis político de lo sucedido y la visión sacra de la existencia que se desprende del supuesto testamento del zar Nicolás II, me parece de sumo interés.
   Me impactó sobremanera su traducción de los textos íberos mediante el vascuence, al que consideraba un resto de lo era la antigua lengua íbera. Se llamaba: Alexander Eleazar Romanov, quien afirmaba ser el hijo legítimo de la Gran Duquesa Tatiana Nikolaievna Romanov, la única superviviente de la Familia Real Rusa e hija del Zar Nicolás II. Esta, según su afirmación se logró salvar del fusilamiento en Ekaterinburgo. Desde luego, aún juzgándolo falso, no deja de tener su arte y mérito literario.  Un amigo estaba tan convencido de su versión y autenticidad que fue a San Petesburgo a presentar una copia del testamento al patriarca de Rusia en aquel tiempo Alexis II.  Los documentos los tomo del Blog de mi amigo y filólogo Jose Luis Alemán. 
Aquí adjunto el vínculo a las notas de prensa que le dedicaron con motivo de su conferencia sobre el bronce íbero de Botorrita.  


A. Eleazar Romanov


EL TESTAMENTO OCULTO DEL ZAR NICOLAS II

Días antes de ser asesinada la familia real rusa, el Zar Nicolás II redactó en su encierro en la ciudad siberiana de Iekaterinenburg, este Testamento del cual hizo una copia para cada uno de sus hijos. Este Testamento -publicado aquí de forma parcial- es la copia que portaba Tatiana Nikolaievna Romanova, la cual logró escapar del magnicidio perpetrado por los bolcheviques el 17 de julio de 1918. Un documento inédito y oculto por los gobiernos de Francia y Rusia, quienes lo conocieron sobradamente.

  
Zar Nicolas II

ESTE ES NUESTRO TESTAMENTO PARA LA SUCESIÓN AL TRONO DE RUSIA
concerniente a los bienes de la Corona, de la Iglesia Ortodoxa Rusa y de nuestras personas.
Por la Gracia de Dios, nosotros  Nicolas II, Zar de todas las Rusias y Gran Duque de Finlandia… y prisionero en Iekaterinenbourg con la Zarina Alexandra Feodorovna, el Zarevitch Alexis y nuestras cuatro hijas, las Grandes Duquesas, Olga, Tatiana, Maria y Anastasia,

La Familia Imperial

Declaramos al Fiel Pueblo Ruso, a los gobiernos de los Paises  Aliados y a toda la opinión mundial, que nuestra abdicación al Trono de Rusia, impuesta en el curso de nuestro viaje del Cuartel General de la Comandancia de nuestros ejércitos hasta nuestra residencia de Tsarkoie-Selo, no tiene ningún valor dinástico por haber sido obligado a firmar un texto inspirado por los traidores de nuestra querida Patria, por otra parte no rubricado en tinta a fin de demostrar a nuestros fieles súbditos nuestro rechazo del mismo y por consecuente yo declaro su valor como nulo, tanto en lo que concierne a nuestra propia abdicación como a la sucesión de nuestra Corona.
Con más razón por el hecho que nuestro hermano, el Gran Duque Mikhail Alexandrovitch, no ha querido aceptarla, mi abdicación en su favor no le confiere en ningún caso los derechos de sucesión para sus descendientes directos ni mucho menos su reconocimiento puede ser considerado como la renúncia de los Romanof al Trono de Rusia.
Los Romanof han creado el Imperio Ruso y jamás renunciaremos a la Tierra Bien Amada aportada a la Corona por nuestros ilustres ancestros y que no fue la obra de revolucionarios, anarquistas, judios, bolcheviques y otros libertarios ateos o prevaricadores.

Escudo de los Romanov

Por otra parte, puesto que nuestra abdicación, establecida en esas condiciones, fue el resultado de una sucesión ininterrumpida de indisciplinas y de traiciones de la mayoría de los oficiales y de los soldados frente al enemigo, estando en su origen la actitud vergonzosa de los jefes superiores del Estado Mayor, después el Gran Duque Nicolas Nicolaievitch y otros malvados Romanof que nosotros excluimos de nuestra familia, junto a todos estos Generales nuestros dando funestos consejos a nuestro Gran Cuartel General y que traicionaron su Juramento a la Corona, a la bandera de la Patria Bien Amada y renegaron de Dios, para obedecer y servir los intereses extranjeros, repugnantes a nuestra moral cristiana y contribuyendo, para beneficio de sus propios intereses personales, a la disgregación del Imperio Ruso.
Estos traidores pactaron acuerdos secretos con los grupos financieros, políticos y religiosos encontrándose en territorio de nuestros Aliados, comprometiendo grandes partes de nuestro territorio y las numerosas riquezas todavía no explotadas de nuestra Querida Patria. (……………) y contribuyendo con su cobardía frente al enemigo, con sus instintos repugnantes y viles, con su ateismo, con su única moral conducida a la ganancia personal por encima de toda otra consideración de patria, de familia y de humanidad, con su envidia y su odio contra nuestras personas, a ser los verdaderos autores de la constitución de un estado Revolucionario y bolchevique, el cual tiene por meta principal impedir que un Romanof vencedor que pueda sentarse ante la mesa donde deberá firmarse un día el Tratado de Paz, pues los amos de estos traidores no desean de ningún modo ver al Imperio Ruso obtener la ciudad de Constantinopla, con el control sobre el Dardanelos, y otras ventajas en el Próximo Oriente.

Tatiana Romanov

Que puesto que fueron estos mismos intereses ateos e inmorales, los cuales instigaron el asesinato del Archiduque Francisco-Fernando a Sarajevo, teníendo como fin obligarnos a la movilización para atender nuestros compromisos (internacionales), a fín de utilizar la tierra Rusa como único campo de batalla, y que los cuatro Imperios, el Imperio Ruso, el Imperio Alemán, el Imperio Austriaco y el Imperio Turco se destruyerán así mutuamente. Mientras los pretendidos Aliados de Rusía se repartían los cuatro Imperios que les molestaban en sus planes expansionistas, en Europa y Asia.
Esta es la malicia de Satan contra la ingenuidad de los Creyentes, esta es la moral mercantilista de los banqueros de Londres contra la moral pura y noble de los campesinos, los pequeños funcionarios, los pequeños burgueses, los artesanos y los honestos trabajadores.
Estos son los instintos sucios y criminales de la alta burguesía laica, herética y judía de la Europa occidental contra la Fé pura de los Creyentes de nuestra Rusia, de los Creyentes de la Europa Central.
E igualmente de los Creyentes musulmanes, los cuales nos están dando en estos momentos bellas pruebas de su fidelidad a nuestras personas, a la Corona y a nuestra Gran Patria.
Esta es la guerra de los Sin-Dios, impuesta a nuestro pueblo, que está en camino de obtener su victoria sobre los millones de muertos Rusos abatidos en los campos de batalla o asesinados por las hordas bolcheviques y sobre todas las gentes honestas de Europa contrarias a esta moral herética, laica y criminal, sin fe en el Mesias ni amor en su prójimo, la cual va a esclavizar toda Europa desde los montes Urales hasta Gibraltar e inundará el mundo de su terror y su caos. (……………) cuando precisamente íbamos a ganar la guerra y aplastar bajo el peso de nuestro formidable ejército a todo el ejército alemán y austriaco, sabiendo muy bien en marzo de 1917, que nuestra ofensiva preparada minuciosamente para el mes de abril no dejaría ninguna oportunidad de defensa al ejército enemigo por disponer de cinco millones de soldados perfectamente equipados, bien nutridos y con la moral elevada, permitiéndonos tomar la ciudad de Berlín antes del mes de junio y ganar así la guerra sin necesidad de que los ejércitos Aliados penetrarán un sólo centímetro en territorio alemán,cosa que no hicieron jamás por otra parte combatiendo.
Nosotros comprendimos entonces las razones motivando nuestro arresto durante el mes de abril y descubrimos pronto la identidad de los instigadores de semejante infamia, los cuales pagaron y ordenaron a los traidores ateos arrestarnos.

Ekaterimburgo

El Pueblo Ruso tiene derecho a saber y comprender esto … que fue el propio enemigo quién facilitó la transferencia sobre su territorio del jefe judio de la revolución atea y marxista, conociendo sus instintos criminales y sus proyectos concerniendo a los Romanof, que fueron los socialistas franceses, los cuales gestionaron junto con la legación alemana en Berna todos los detalles permitiendo a este criminal tomar el poder en Petrogrado y (……………..) que los jefes revolucionarios reciben su paga del enemigo y otras fuerzas extranjeras alimentadas por las gentes que adjuran de nuestra religión y aborrecen nuestra Santa Tierra Rusa, por no tener en absoluto patria en su corazón.
Que, en resumen, la revolución impuesta desde el exterior a nuestro infeliz pueblo no ha estado secundada por la inmensa mayoría de los campesinos y los ciudadanos honestos, revolución judía y atea, tramada y comandada por las fuerzas oscuras y siniestras, moviéndose a sus anchas y abiertamente en territorios de nuestros Aliados, revolución criminal y sórdida, a la cual Alemania ha querido contribuir en última instancia, con el fín de suprimir su frente oriental y entorpecer la victoria de nuestra ofensiva de primavera que la hubiera aplastado.
Que todos los participantes en estos acontecimientos privándonos de nuestra libertad de expresión y movimientos fueron traidores, a sus juramentos de fidelidad prestados falsamente sobre nuestra Santa Biblia, a la Corona y a la bandera de nuestra Patria Bien Amada.
Que estos decidieron la farsa de nuestra abdicación y el crimen de nuestro arresto, y el de toda nuestra familia, haciéndola adjurar de los poderes y prerogativas durante nuestro Reinado, no autorizados por nosotros y que fueron contra las órdenes de mi Gobierno mientras cumplíamos nuestro deber al mando de los ejércitos.

Monumento a los hijos del Zar en Ekaterimburgo

Deber para con el Noble Pueblo Ruso, el futuro de Rusia y los compromisos irrevocables para con nuestros Aliados.
Que nuestra abdicación no ha tenido el resultado de la voluntad de la mayoría de los Rusos, los cuales siéndonos fieles súbditos, no han sido consultados, viendo que el Zarevitch no podrá ser el Zar activo y necesario reclamado por la situación difícil, a causa de su minoría de edad y de su estado de salud, viendo que a pesar de ello no fue permitido a ningún miembro de nuestra familia asegurar la Regencia efectiva y tomar el mando de nuestro ejército, el cual, encontrándose sin nuestro apoyo y dirección y ante el espectáculo vergonzoso de la mayoría de sus jefes huyeran del frente y proclamando la derrota en los campos de batalla, sin ningún fundamento, invitando a los soldados a abandonar el combate y huir ante el enemigo, preso de un completo pánico cuando teníamos la victoria a la puerta de nuestros ejércitos,
viendo que la mayoría de los oficiales superiores han aceptado la capitulación de la manera más abyecta, (……………) puesto que nosotros estábamos perfectamente informados de que los embajadores ingleses y franceses no tenían otras misiones en Petrograd que alimentar la revolución con toda clase de fondos, proveyendo de una copiosa propaganda revolucionaria impresa en París e inventando mentiras con el fín de desacreditarnos ante nuestro Pueblo. Son ellos los que fomentaron la indisciplina dentro de nuestros ejércitos y de los destacamentos asegurando el orden de las ciudades y sobre todo de la capital, introduciendo sus agentes en todos los salones, las familias importantes y los ministerios.

Ekaterimburgo Galina Yama

Ellos pagaron y aconsejaron a los funcionarios de Estado a la desobediencia, al abandono de sus puestos y al Sabotaje. Ellos crearon hábilmente y socarronamente toda suerte de anarquía, pues fueron agentes socialistas franceses quienes destruyeron en los depósitos las inmensas provisiones de harina, los que prendieron fuego a las fábricas textiles y de zapatos, los que envenenaron nuestras bestias de carga, inutilizando nuestros depósitos de gasolina, saboteando nuestras máquinas en las fábricas de guerra, e introdujeron las canciones revolucionarias, gritando en la calle en voz alta:
-¡A los Zares hay que cortarles el cuello, como nosotros hicimos con nuestros Reyes durante nuestra revolución…!
Los agentes franceses sobretodo inventaron toda clase de calumnias contra nuestras instituciones, nuestra Religión, nuestro Clérigo, nuestros Ministros, nuestros mejores funcionarios y hombres de confianza, armando a los criminales depravados y homosexuales, algunos de nuestra familia pervertidos en París, con objeto de cometer horribles asesinatos contra los que denunciaban sus maquinaciones y entorpecían los planes tendentes a favorecer los intereses mercantiles y expansionistas de sus gobiernos judios y socialistas, enemigos de Dios, los cuales desean destruir el Imperio Ruso, suprimir nuestra Corona, nuestras instituciones civiles y religiosas y reemplazarlas por una república laica y sumisa y su voluntad, transformando el suelo de nuestra Patria Bien Amada en varias colonias serviles a los intereses faltos de honradez, borrando a Dios de los labios de nuestros campesinos, que el traidor Kerensky fue puesto en el poder gracias a los buenos oficios de las embajadas inglesa y francesa abasteciéndose de todo el dinero y el apoyo necesario, así como de una abundante propaganda de carteles y de tratados revolucionarios, editados en Londres y sobre todo en París, en lengua y escritura rusa.
Y con el fín de no perder nuestro tiempo en otros detalles, por encontrarnos extenuados de fatiga después de varias noches de insomnio, iremos al punto más importante de nuestro Testamento, redactado por nosotros según la Voluntad Todopoderosa de Dios Nuestro Señor.
Para cumplir la Misión recibida de EL el día de nuestra Coronación, por el Juramento hecho ante Nuestra Santa Biblia y los Santos Evangelios.

Tatiana Romanov

Nosotros, Nicolás Alexandrovitch y Alexandra Feodorovna, Zares de todas las Rusias, Gran Duque de Finlandia, etc… de conformidad al poder conferido por Dios Todopoderoso, Nosotros declaramos estar en el derecho de cambiar la Ley de Sucesión y nombrar a las Grandes Duquesas, Olga, Tatiana, Maria y Anastasia, nuestras hijas, como las solas herederas legítimas de la Corona de los Romanof y delegar en ellas los títulos de Jefes y Protectoras de Nuestra Iglesia Ortodoxa Rusa.
Así como nombrarlas Herederas Universales de todos nuestros bienes personales, depositados, establecidos, contratados o existententes, tanto en Rusia como en el extranjero y todos los que pertenecen a la Zarina, en razón de la heredad de su familia en Alemania, y para este efecto Nosotros agregamos, a parte, su Testamento redactado y firmado de su mano, así como los bienes y propiedades perteneciendo a la Corona y a Nuestra Iglesia Ortodoxa Rusa, tanto en Rusia como en el extranjero. (………..)
Nosotros les delegamos el poder de hablar en nombre Nuestro ante los gobiernos Aliados y discutir y firmar cualquier acuerdo de armisticio así como los Tratados de Paz con los gobiernos o delegaciones enemigas y representarnos y representar a Rusia y sus intereses en las Conferencias Internacionales teniendo como meta el final de esta guerra mundial, la cual Nosotros debemos sufrir para hacer honor a nuestros Tratados.
Como Aliado de Gran Bretaña, de Francia, de Serbia, de Italia y de Rumania, entre otros. Nosotros pedimos a los gobiernos de estos paises considerar a la portadora, o portadoras de este Testamento, como la sola o las solas Representantes válidas para hablar en Nuestro nombre y calidad, la cual nosotros conservamos todavía en este momento por la Voluntad de Dios Todopoderoso y de nuestros fieles súbditos, y tratar los asuntos concernientes a la Corona de Rusia, los intereses de nuestra Querida Patria, así como del Noble Pueblo Ruso y de nuestro personal.
Si una sola de las Grandes Duquesas, nuestra hija, se salva, esta será la Heredera y si dos Grandes Duquesas o más se salvan será la mayor de entre ellas la Heredera a la Corona de Rusia.
Si a causa de circunstancias extraordinarias, una de las Grandes Duquesas, la que deberá ser considerada la Heredera al Trono de Rusia, es mancillada en el curso de su tentativa de huir y salvar su vida y este testamento, ninguna cuenta le será tenida en su vida futura, frente al Trono de Rusia o frente a la Iglesia Rusa, la cual deberá sostenerla a todo precio contra las críticas o insultos pudiendo venirle de otros lugares.


En ningún caso ninguno podrá reprocharla de haber cometido un pecado pues tal acto de mancillación sufrido en contra de su voluntad será inmediatamente lavado por Dios nuestro Solo Juez y Señor.
Si de tal acto nace un niño, el deberá ser protegido y tendrá derecho a la herencia perteneciente a su madre, según las circunstancias y según la voluntad de su madre, pero no podrá jamás ser pretendiente a la Corona de Rusia, ni ser considerado como un Romanof.
En la posibilidad de producirse tal eventualidad, Nosotros declaramos que esta Gran Duquesa habiendo sobrevivido, deberá ser aceptada por todos los Rusos honestos y por nuestra familia, como la Heredera legítima de la Corona de los Romanof y del Trono de Nuestra Santa Rusia.
Ello en virtud del Poder impartido por Dios Todopoderoso el día de nuestra coronación y que Nosotros ponemos en uso a fin de que la decisión tomada por Nosotros en este momento sea absolutamente legítima ante Nuestro Fiel Pueblo Ruso.
Y según estas consideraciones expuestas por Nosotros en este Testamento, la sucesión al Trono de los Romanof, a la continuación del Reinado de aquella de las Grandes Duquesas sobreviviendo en las condiciones anunciadas más arriba, proseguirá en el hijo o la hija obtenida en su unión con un Príncipe de sangre real, antes o después de su proclamación como Zarina de Rusia, en matrimonio santificado por Nuestra Iglesia o en aquella del Príncipe Real.
Este niño deberá ser bautizado según el rito de Nuestra Iglesia Ortodoxa Rusa.
En el caso que el Heredero al Trono de Rusia o la Zarina de Rusia no haya podido casarse y la sucesión al Trono no esté asegurada por un descendiente real directo, hijo suyo, esta sucesión podría recaer en el hijo o hija primogénito de una de las Grandes Duquesas, sus hermanas, (partiendo de la de mayor edad).
Es decir sobre un sobrino de sangre real, hijo de una Gran Duquesa, su hermana, la cual ha podido salvarse, como el Heredero al Trono o más tarde, y unida a continuación a un Principe de Sangre Real de no importa que religión, raza o nacionalidad, siempre a condición que este sobrino o sobrina (mayor entre todos sus hermanos, única escogida como la Heredera de la Zarina por creer ser la más indicada a ocupar el Trono de Rusia), nacido de esta unión, haber sido bautizado en la Fe de la Iglesia Ortodoxa Rusa, en el momento de su nacimiento antes de ser designada como Zarevitch de todas las Rusias.


Ekaterimburgo

Este descendiente será considerado como un Romanof y el Heredero legítimo de la Corona de Rusia.
Sí este último caso no pudiera desgraciadamente producirse, la Sucesión al Trono deberá recaer en un Romanof de nuestra familia, nacido en suelo Ruso o en el extranjero, después de mi muerte, que nuestra hija, eventualmente Zarina de Rusia, deberá designar, según su personal opinión, sin que intervengan en ningún caso los vínculos más próximos de parentesco para la sucesión más directa, según el árbol geneológico.
Son excluídos de la sucesión al Trono de Rusia, en el caso enunciado anteriormente, todos los niños nacidos de miembros de nuestra familia Romanof no habiendo sostenido moralmente, fisicamente y políticamente, la persona y la causa de aquellas de las Grandes Duquesas, nuestras hijas, habiendo sobrevivido a la huida de nuestro enprisionamiento actual y dirigiéndose al extranjero, será la designada para reivindicar sus derechos legítimos y conferidos por Nosotros, ante los gobiernos Aliados y otros pudiendo surgir como consecuencia de la Victoria sobre nuestros enemigos.
Ante todos los Rusos Cristianos o Creyentes encontrándose en Rusia o refugiados en el extranjero,
Ante nuestra familia,
Ante todas las honestas gentes de Nuestra Santa Tierra Rusa y finalmente ante todos los Creyentes en Dios Nuestro Señor, los cuales viven en el mundo entero, y no aceptando la vergüenza de ver a nuestras gentes detenidas todos los días por millares y torturadas hasta la muerte, por el sólo pecado de su fidelidad para con Nosotros, de su fidelidad a la Santa Tierra Rusa y su creencia en Dios, muerto sacrificado sobre la Cruz y que volverá a resucitar pronto para juzgarnos a todos.
Si por circunstancias afortunadas, suplicadas a Dios Todopoderoso en nuestras continuas plegarias, la Gran Duquesa salvada Milagrosamente, debiendo ser considerada como la Heredera (o en el caso de dos o las tres o las cuatro Grandes Duquesas pudieran salvarse… ¡que Dios nos oiga!) no teniendo que sufrir la humillación de ninguna mancillación y, como consecuencia de su huida al extranjero unirse con un Principe de Sangre Real o un miembro de una familia real, mismo si pertenece a una religión diferente de nuestra Iglesia Ortodoxa Rusa, pero preferentemente de una religión existente en nuestro Imperio Ruso y de una nacionalidad cualquiera, (según las leyes, costumbres, y religión de dicho Principe Real), el primer hijo macho nacido de esta unión será entonces el verdadero Zarevitch, es decir el Verdadero y Único Heredero al Trono de Rusia y de los Romanof.


Esto es lo que Nosotros hemos humildemente suplicado a Dios Todopoderoso, de rodillas, con las manos juntas, en plegarias constantes, la Zarina y yo, después del día de Pascua de Resurección, en Tobolsk.
A su mayoría de edad, el Trono, habiendo sido puesto provisionalmente sobre la Regencia de su madre, le recaerá en toda legitimidad por la Voluntad de Dios Nuestro Señor, al igual que por la Nuestra, tanto como si Nosotros somos muertos asesinados o prisioneros en vida no teniéndose noticias en el extranjero de nuestra suerte.
Todos aquellos que creen en Dios, en la palabra jurada sobre los Santos Evangelios, que continuarán llamándose Rusos y tendrán confianza en el Destino de nuestro Pueblo y de nuestra Patria, respetarán Nuestra Voluntad expuesta en este Testamento.
Nosotros excluímos a todos los miembros de nuestra familia del derecho de pretender el Trono de Rusia, de obtener cualquiera otra ventaja o derechos proviniendo de los bienes Rusos o de heredar nuestra fortuna personal depositada en los Bancos extranjeros,
para utilización de la misma a cada una de las Grandes Duquesas, nuestras hijas, poseyendo una autorización escrita y firmada de Nuestra mano, a fín de poder retirar las cantidades que ella o ellas desearan o la totalidad.
(……………..)
En todos los casos este documento designa a la portadora como mi Heredera Universal así como Heredera Universal de la Zarina, en tanto que Zarina de Rusia y Princesa de Hesse.
(……………..)
Los rusos no aceptando Nuestra Voluntad expuesta en este Testamento no serán más Rusos ni cristianos ante Dios, ante Nosotros y Nuestra descendencia, y deberán ser considerados como heréticos y revolucionarios bolcheviques, ateos y cómplices de los criminales de la más baja especie, los cuales cada día fusilan mujeres, jovenes y viejos, por el solo crimen de hacer el signo de la Cruz al acercarse a nuestra prisión. Sobre toda la extensión del Suelo Ruso, estos bolcheviques judios asesinan sin piedad a las gentes honestas y creyentes que rechazan su materialismo salvaje, bestial y sádico, y se oponen a nuestro encarcelamiento, privativo de nuestros atributos.
Provando así que el Pueblo Ruso continua considerándonos como Zares de todas las Rusias y considera nula la abdicación a la Corona a la cual nos han querido someter.
Nuestra Santa Iglesia Ortodoxa Rusa sobrevivirá a esta revolución de judios y ateos asesinos y se pondrá sobre la tutela del futuro Zarevitch de todas las Rusias, por Voluntad de Dios Nuestro Señor, solo juez de nuestros actos y de los de todos los hombres.
EL nos ha hecho saber que Nosotros deberemos morir Mártires del Pueblo Ruso -como tantos han muerto ya, de todas las condiciones sociales- la Zarina y yo y la mayor parte de nuestros hijos, y nosotros hemos aceptado con alegría su Veredicto Supremo, tanto el Zarevitch que ve su fín pronto y guarda la nobleza debida a su sangre, a pesar de los insultos y los dolores sufridos día y noche.
El sueña con el nuevo Zarevitch, fuerte e inteligente, el cual sabrá proclamar Nuestro sacrificio y hacer justicia a los infelices Rusos, cayendo cada día ante las balas enemigas, pues Dios Todopoderoso, en su infinita Bondad, nos ha prometido salvar al menos a una de las Grandes Duquesas, nuestras hijas, EL SABE lo que HACE y Nosotros aguardamos con impaciencia el CUMPLIMIENTO de su VOLUNTAD.
Gran Alegría será entonces para todos los Creyentes del Mundo entero, para todos aquellos que creen en María y Jesús, en la Voluntad Divina, en la Resurección y en el Juicio Final.
Gran derrota experimentarán al fín todos los ateos de este mundo que se verán privados de sus falsos argumentos.


¡GLORIA A TÍ SEÑOR!
Nosotros no dudamos un instante de Vuestra Alta Potestad, estando plenamente seguros que un día este Testamento será conocido de todos los Rusos y de los hombres honestos y de buena voluntad de cada nación.
Ellos se darán cuenta entonces cuan es el verdadero Poder sín límites de Dios, bien superior al de los revolucionarios de este mundo.
Nosotros confiamos en estos hombres de buena voluntad, existiendo en cualquier nación, de la misma manera que Nosotros no hemos cesado de confiar en Dios en nuestras horas más tristes y difíciles de estos días de angustias, humillaciones y sufrimientos, compartidos con nuestros queridos amigos, los cuales no desean abandonar nuestra causa y están decididos a morir con Nosotros, confiando ellos también en el Milagro prometido por Dios, dichosos de compartir Nuestra suerte a fín de reunirse, en Nuestra compañía, en el Cielo donde Nos aguarda y en donde nosotros veremos al Zarevitch recuperar el Trono de los Romanof y extender la Justicia de Dios sobre todas las tierras de Nuestra Santa Rusia.
Ningún Ruso honesto podrá renegar de Dios en el futuro, pues renegar de Dios será renegar de su Patria y renegar de su Patria será renegar de su madre, su padre y sus hijos.

Hijas del Zar

Ningún Ruso pretendiéndose creyente sincero podrá continuar llevando esta denominación, si reniega de la Voluntad y Poder de Dios haciendo salir este Testamento de Nuestro encarcelamiento y de la Tierra Rusa (los bolcheviques piensan bien que yo estoy en camino de escribirlo en numerosos ejemplares y me dejan hacer en la certitud que ellos sacarán algún provecho), para ser conocido por todos los hombres de no importa que nación. Los revolucionarios y los filósofos ateos y judios se verán en la imposibilidad de negar este Milagro y Nuestra Santa Tierra Rusa renacerá de este Milagro.
Ningún Ruso honesto podrá entonces pronunciarse contra Nuestra Voluntad expresada en este Testamento, porque Nuestra Voluntad es la Voluntad de Dios.
Ningún Ruso honesto podrá no reconocer a una de las Grandes Duquesas, nuestras hijas, salvada milagrosamente, como la Heredera legítima de la Corona de los Romanof.
Ningún Ruso honesto podrá no reconocer al hijo de esta Gran Duquesa salvada Milagrosamente por la Voluntad de Dios Todopoderoso y unida por consecuencia a un Príncipe Real, como el Zarevitch Legítimo del Trono de todas las Rusias.
Nosotros confiamos entonces en todos los Rusos honestos y creyentes, muy numerosos en los campos y las ciudades de Nuestra inmensa Rusia, los cuales no aceptarán jamás los principios y las acciones criminales de los revolucionarios marxistas y judios.
¡Que Dios les proteja!.
Igualmente Nosotros confiamos en los Cristianos de todos los países, amigos y enemigos en esta guerra, como Confiamos en todos aquellos de las otras Religiones, creyentes en Dios, en el Único Dios, Nuestro Único Juez, QUE LO VE TODO Y LO SABE TODO, y rige nuestros Destinos, confiando a cada uno de nosotros una Misión a cumplir.
Del Cielo, a donde Nosotros esperamos ir, intercederemos junto a Dios por todos los Rusos honestos y por todos los seres humanos honestos y creyentes que apoyarán Nuestra causa y Nos ayudarán a recuperar el Trono de Rusia, respetando Nuestra Voluntad y la o las Voluntades de las Grandes Duquesas, nuestras hijas, las cuales se salvarán y presentarán este Testamento con el fín de hacer valer su o sus derechos a los cuales se debe, así como aquellos del Zarevitch prometido por Dios, EL REALIZARÁ ESTE MILAGRO.
¡Que Dios proteja al Pueblo Ruso y a la Santa Tierra Rusa!
Nosotros declaramos que estando en posesión de toda Nuestra lucidez de espíritu y de razón, conscientes de Nuestra responsabilidad ante Dios y el Pueblo Ruso, libre de Nuestros movimientos en nuestra habitación, hemos podido escribir este Testamento de Nuestra propia mano, sin ninguna obligación por parte de los guardianes, en cuatro ejemplares, a fín de que cada una de las Grandes Duquesas, nuestras hijas, Olga, Tatiana, Maria y Anastasia, pueda llevar uno oculto en sus ropas, a partir del instante en que los terminamos de escribir y firmar los cuatro,
En Iekaterinenburg, el 15 de julio de 1918 (nuevo calendario), a las 8 horas de la mañana,
NICOLÁS ALEXANDROVITCH
Zar de Todas las Rusias por la Gracia de Dios
POST SCRIPTUM: Cada ejemplar lleva escrito debajo, de Nuestra mano, el nombre de aquella de las Grandes Duquesas que lo deberá llevar encima día y noche, a partir de este momento, con el fín que no haya dudas de su identidad,
TATIANA NICOLAIEVNA

Tatiana Romanov
 En este enlace se puede leer el Diario de Tatiana Nicolaievna Romanov.

1 comentario:

  1. -No comprendo como pudo pasar una cosa como esta,me refiero al asesinato de toda la familia real rusa.El zar tenia que haber sacado a tiempo a su familia de Rusia,el,si creia que su deber era quedarse pues bien,pero su mujer y los niños tendrian que haberse ido.Claro que en su favor, pienso yo,creeria que estaba tratando con seres civilizados,por que no sabia de lo que eran capaces esas bestias,que empezaron asesinando niños y terminaron con unos 100 millones de muertos.Yo se que los zares no eran ningunos santos y que cometieron multitud de tropelias,pero lo que se hizo con esta familia fue una atrocidad.Tendrian que haber dejado marchar a los nlños con su madre,que de nada eran responsables,y al zar someterlo a juicio,y aplicarle la pena correspondiente.claro que de ser asi los comunistas no serian lo que son.

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